Se ha terminado un año, fuegos de artificio, compras aceleradas y desenfrenadas, propósitos planteados: este año dejo de fumar; empiezo el gimnasio ya; después de Reyes comienzo la dieta. Intensiones que seguramente se quedan estancadas en la cuesta de Enero, pero eso es lo de todos los años.
Por otro lado con la uva número 12 y el brindis comienzan una catarata de deseos expresados apareciendo aquí los tópicos, que no haya más guerras, que si hay que erradicar el hambre del mundo, que si hay que perdonar la deuda externa de los paises porbres , y el más tópico de todos los tópicos el deseo por la Paz.
Y creo que todos estos deseo se quedan también estancados en la cuesta de Enero. Porque según mi punto de vista no basta con las buenas intensiones, los humanos tenemos poca memoria, sobre todo cuando lo que pasa no nos toca de cerca. Por estos lares no tenemos una guerra cercana (aunque exista ETA), no pasamos hambre, no tenemos muchas deudas, bueno las hipotecas pero son deuditas que nos permiten respirar.
COMPROMISO.
Ese es mi deseo para este año. Porque es desde el compromiso el lugar para actuar. No debemos ser actores pasivos y quedarnos en las buenas intenciones, sino que debemos preguntarnos qué podemos hacer desde nuestro día a día para cambiar este mundo. Todo es posible pero desde lo particular. Si pienso pero no actúo nada ocurrirá. La actitud debe ser activa y proactiva , un granito de arena que colabora para convertir un desierto. Los invito a ustedes también a reflexionar y pensar en qué podemos hacer desde nuestra humilde existencia para construir un mundo mejor.


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